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Quien me conoce sabe que soy una psicóloga con las manos en las masas y es obvio que, para mi, el proceso es mucho más importante que el resultado, aunque, a veces, incluso el resultado puede dar una gran satisfacción.
Hay algo increíblemente relajante en preparar masas. Tomas algunos simples ingredientes y los transformas en algo delicioso que nutre no solo el cuerpo sino también el alma y la mente. Buscamos constantemente el equilibrio, la tranquilidad... la vida a menudo nos pone a prueba, estresados por las rutinas cotidianas, el trabajo, los problemas. Crear un espacio que nos permita alejar y/o eliminar pensamientos negativos, olvidar el cansancio, aliviar la tension, que nos permita liberar el estrés y canalizar las emociones de forma positiva, es fundamental. Así que... keep calm and carry on ... cooking. Las ventajas de la cocinoterapia están ampliamente demostradas. Después de un largo día, llegar a casa, preparar cositas deliciosas y reconfortantes puede ser una experiencia muy gratificante. La cocina puede convertirse en un espacio de creatividad y tranquilidad, un refugio, donde cada paso es una oportunidad para desconectar y concentrarse en el proceso de crear algo especial. Este aroma dulce que se esparce mientras se cocina puede elevar aún más el estado de ánimo y crear una sensación de bienestar y calidez. Y, por supuesto, el momento más esperado, cuando por fin se puede disfrutar del resultado de todo el trabajo con un delicioso bocado que reconforta el alma. Como siempre digo... nunca sabrán si nunca lo intentan. Es por eso que siempre dejo por ahí algunas recetas, para que se animen a intentarlo y experimentar los increibles beneficios. Ingredientes para 8 Brioche Suizo Para la masa: 250g de harina 6 g de levadura seca 1 huevo 20 g de azúcar 120ml de leche tibia 1 pizca de sal 70g de mantequilla suave en cubitos Para la crema pastelera: 250 ml de leche 25g de maicena 2 yemas de huevo 1 cucharadita de esencia de vainilla 40 g de azucar Preparación: Disolver la levadura en la leche y dejar reposar 10 minutos. En un bowl mezclar la harina, el azucar, la pizca de sal, el huevo, agregar la leche con la levadura y amasar. Cuando los ingredientes estén bien amalgamados añadir la mantequilla y amasar hasta tener una masa lisa y suave. Cubrir y dejar leudar por lo menos 1 hora. Mientras tanto preparar la crema pastelera. Mezclar las yemas con el azúcar y la maicena, la esencia de vainilla y de apoco la leche. Poner en una olla y cocinar a fuego lento, revolviendo constantemente, hasta que espese. Transferir la crema en un bowl, cubrir con papel film y dejar enfriar. Estirar la masa sobre una superficie ligeramente enharinada, formando un rectángulo, cubrir la mitad del rectángulo con una capa de crema pastelera y doblar la masa. Cortarla en trozos, disponerlos en una bandeja de horno con papel mantequilla y dejarlos reposar durante 1 hora. Ante de hornear cepillar con huevo Hornear en horno precalentado a 180C por 15 minutos Una vez sacados del horno, si gusta pueden cepillar con jarabe. Y a disfrutar!!!!
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