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Se cuenta que la hermosa Parténope, la sirena que vivía en las aguas de Posillipo, cada primavera emergía del mar y con cantos de amor deleitaba a la gente del golfo. Un día, su voz fue tan melodiosa y dulce que los habitantes quedaron fascinados, y para agradecerle le ofrecieron los dones más preciosos que tenían. Parténope depositó aquellas ofrendas a los pies de los dioses, y ellos crearon un dulce que superaba en dulzura incluso al canto de la sirena: la Pastiera. Un postre que nunca falta en las mesas de Pascua, un abrazo de historia, mito y dulzura. Una verdadera delicia. La versión más conocida de este manjar es, sin duda, la de Napoli, pero si lo pensamos bien, no existe una receta “original”… ¡todas lo son! Porque es una receta familiar que se transmite de generación en generación, y cada familia tiene su manera única de prepararla. Yo la aprendí de mi suegra, y para mí es la pastiera más rica del mundo. Si entraran en su cocina en estos días, sentirían el aroma embriagador del agua de azahar, el olor de los dulces recién horneados y verían ollas llenas de trigo y ricotta. Los moldes para hornear siempre son los mismos, y la preparación está hecha de muchos pequeños rituales. Por tradición, se prepara algunos días antes de Pascua, normalmente el Jueves Santo, para que los sabores de todos los ingredientes se mezclen perfectamente. Yo no lo sé si realmente ha sido la bella Parténope, con el ayuda de los dioses, quien inventó esta delicia… pero es bonito creer que detrás de cada dulce, siempre hay una historia hermosa que contar. Yo le dejo la receta a ver si se animan a prepararla... Para la masa (pasta frolla)
200 g de azúcar 4 huevos 650-700 g de harina 250 g de mantequilla a temperatura ambiente ralladura de un limón Se prepara mezclando todos los ingredientes hasta obtener una masa homogénea forma una bola y déjala reposar envuelta en papel film. Para el relleno 500 g de trigo (mote) precocido 400 ml de leche aproximadamente 50 g de mantequilla 500 g de ricotta 150 g de azúcar 5 huevos 100 g de fruta confitada cascara de un limón y de una naranja En una cacerola se pone el trigo junto con la leche la mantequilla y las cascaras, se cocina a fuego lento revolviendo con frecuencia hasta que la mezcla se vuelva cremosa y se deja enfriar completamente. Una vez fría se agregan los huevos y el azúcar y se mezcla bien. Luego se incorpora la ricotta y la fruta confitada y se trabaja todo hasta obtener una mezcla suave y homogénea. (Si quieres darle un toque especial puedes agregar unas gotitas de aroma que se ocupa para el pan de pascua) Si no te gusta la textura del trigo puedes triturarlo ligeramente después de cocido Dividir la masa en dos partes, una un poco mas grande que la otra, estirar una parte hasta obtener un disco de medio centímetro de grosor, no mas. Se forra un molde previamente engrasado de unos 28-30 cm de diámetro se recorta el exceso de masa, con la otra parte se hacen tiras para decorar. Se vierte el relleno y se decora con las tiras formando una rejilla. Se hornea en horno precalentado a 160- 170 C durante aproximadamente una hora (depende del horno) Se deja enfriar en el molde y luego se sirve espolvoreada con azúcar glass Y a disfrutar !!!!
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