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Lo que se suponía debía ser mi trabajo como psicologa, el lugar donde acompaño a otros en la búsqueda de calma, claridad y sentido, terminó convirtiéndose también en mi terapia, mi refugio. Hornear y cocinar se han transformado en un espacio íntimo para ordenar mis pensamientos y enfrentar cada día con más serenidad y claridad. No exagero si digo que cortar, batir, amasar y esperar el resultado final me han enseñado más de paciencia, tranquilidad y control de ansiedad que muchos manuales de psicología. Quizás por eso Freud decía… “la cura consiste en cocinar”. En la cocina el tiempo adquiere otro ritmo, no es solo seguir una receta, todo proceso necesita calma y cuidado. Son los pequeños gestos diarios los que nos sostienen y nos dan resiliencia. Mientras espero a que la masa leve, mi mente también descansa. Y cuando el pan sale del horno, fragante y calentito, puedes darte cuenta que no has horneado solo un pan, haz creado instantes de paz. En un mundo que corre demasiado, cocinar nos devuelve al presente, nos hace entender que el bienestar no siempre llega de las grandes decisiones, o hacer cosas grandiosas y complicadas, sino que hay cosas simples capaces de hacer magia. Quizás nunca hayas pensado que la cocina podría ser un refugio. Pero la próxima vez que te sientas sobrecargado, abrumado, prueba algo distinto: ponte un delantal, mide los ingredientes y déjate llevar. Tal vez descubras.... que la terapia también consiste en cocinar! Este pan brioche preparado al estilo japonés, con tangzhong, es realmente rico y quizas requiere algo de paciencia pero te aseguro que vale la pena. Ideal para comer con mantequilla, mermelada o como base de tostadas francesas. Ingredientes (molde de pan de 22–24 cm)
Tangzhong
1. Tangzhong En una olla mezcla la harina con la leche fría (debe quedar sin grumos). Cocina a fuego medio batiendo hasta que espese como una crema suave . Retira y deja enfriar (puedes cubrir con film para que no forme costra). 2. Masa En un bol grande, mezcla la harina, azúcar, sal y levadura. Añade el huevo, el tangzhong frío y la leche tibia. Amasa (a mano o con batidora con gancho) 10–15 min hasta que la masa esté elástica. Incorpora la mantequilla poco a poco y sigue amasando hasta que la masa quede lisa, brillante y pase la prueba de la membrana (se estira sin romperse fácilmente). Coloca la masa en un bol engrasado, tapa y deja leudar 1h–1h30, hasta que doble su tamaño. Desgasifica suavemente y divide la masa en 3 partes iguales. Estira cada parte en óvalos, enrolla en forma de cilindro y colócalos en el molde engrasado uno al lado del otro. Cubre y deja reposar 45–60 min, hasta que casi llegue al borde del molde. 3. Horneado Pincela con la mezcla de huevo y leche. Hornea en horno precalentado a 175 °C por 30 min (si se dora demasiado rápido, cúbrelo con papel aluminio). Deja enfriar sobre rejilla antes de cortar. Consejos Si usas harina chilena común (9–10% proteína), el pan saldrá rico pero más bajo y no tan esponjoso como se supone deberia ser. Busca una harina con 13 % de proteina. El pan se mantiene suave por 2–3 días gracias al tangzhong.
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