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Nunca sabras si nunca lo intentas

De tu actitud depende tu paz

9/26/2025

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Como psicóloga y apasionada de la psicología positiva, he visto una y otra vez cómo nuestras interpretaciones de lo que nos sucede pueden convertirse en la verdadera fuente de nuestro malestar, de nuestra pena, nuestra angustia, ansia o tristeza. No son los hechos en sí, sino el significado que les damos. A veces confundimos simples consecuencias con dramas personales. Y eso... nos desgasta profundamente.
No todo lo que nos pasa es una tragedia. Algunas cosas solo necesitan una acción concreta, una decisión valiente, un pequeño cambio. Otras, simplemente, necesitan tiempo. Y muchas veces, lo único que se nos pide es aprender a dejarlas ir.
Vivimos en una sociedad que reacciona con intensidad a todo. Pero no todo merece esa energía. Relativizar no es negar lo que sentimos, sino aprender a colocar cada cosa en su lugar. Es preguntarnos con honestidad:
Esto realmente merece mi tristeza, mi enojo, mi ansiedad?
Cuánto va a importar esto en una semana? ¿En un mes? ¿En un año?

Cuando aprendemos a relativizar, sucede algo poderoso: bajamos el volumen al ruido mental. Ese ruido constante que genera estrés, ansiedad, insomnio. Nuestra mente, al dejar de interpretar todo como una amenaza o un fracaso, se vuelve un espacio más seguro, más tranquilo. Y cuando la mente se calma, el cuerpo también lo hace.
Numerosos estudios muestran que una mentalidad flexible, que sabe poner las cosas en perspectiva, se asocia con menor riesgo de depresión, menor activación del eje del estrés (cortisol), y un mayor nivel de satisfacción en la vida. Las personas que aprenden a relativizar sufren menos, se recuperan más rápido de los problemas y enfrentan la vida con más recursos internos. La actitud lo es todo.
Tu actitud no depende de lo que ocurre afuera, depende de ti. Puedes elegir, cada día, cómo responder a lo que sucede, puedes aprender a entrenarte para aprender a mirar las cosas de una forma distinta. Es un trabajo interno que puede parecer imposible pero no lo es. De hecho, es uno de los pilares de la psicología positiva: la capacidad de desarrollar fortalezas internas que te permitan florecer, incluso en medio de las dificultades.
Cambiar la actitud no significa ignorar el dolor o tapar las emociones o fingir que no existen. Significa proteger tu bienestar, aprender a vivir con ligereza, no dejarnos abrumar por las cosas negativas y esto es un acto profundo de autocuidado.
Un ejercicio para hoy:
La próxima vez que algo te altere o te quite la alegría, haz una pausa. Respira. Pregúntate:
Esto vale mi paz?
Hay algo que pueda hacer al respecto ahora?
Hay otra manera de verlo?

La clave está en comprender que no todo lo que te pasa debe tener el poder de cambiar tu estado de ánimo o arruinar tu día. Tu energía es valiosa, guárdala para lo que realmente importa.


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La cura consiste en "cocinar"... Pan japones con tangzhong

9/12/2025

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Lo que se suponía debía ser mi trabajo como psicologa,  el lugar donde acompaño a otros en la búsqueda de calma, claridad y sentido, terminó convirtiéndose también en mi terapia, mi refugio.
Hornear y cocinar se han transformado en un espacio íntimo para ordenar mis pensamientos y enfrentar cada día con más serenidad y claridad. No exagero si digo que cortar, batir, amasar y esperar el resultado final me han enseñado más de paciencia, tranquilidad y control de ansiedad que muchos manuales de psicología. Quizás por eso Freud decía… “la cura consiste en cocinar”. En la cocina el tiempo adquiere otro ritmo, no es solo seguir una receta, todo proceso necesita calma y cuidado. Son los pequeños gestos diarios los que nos sostienen y nos dan resiliencia.
Mientras espero a que la masa leve, mi mente también descansa. Y cuando el pan sale del horno, fragante y calentito, puedes darte cuenta que no has horneado solo un pan, haz creado instantes de paz. En un mundo que corre demasiado, cocinar nos devuelve al presente, nos hace entender que el bienestar no siempre llega de las grandes decisiones, o hacer cosas grandiosas y complicadas, sino que hay cosas simples capaces de hacer magia.
Quizás nunca hayas pensado que la cocina podría ser un refugio. Pero la próxima vez que te sientas sobrecargado, abrumado, prueba algo distinto: ponte un delantal, mide los ingredientes y déjate llevar. Tal vez descubras.... que la terapia también consiste en cocinar!
Este pan brioche preparado al estilo japonés, con tangzhong, es realmente rico y quizas requiere algo de paciencia pero te aseguro que vale la pena.​ Ideal para comer con mantequilla, mermelada o como base de tostadas francesas.
Foto
Ingredientes (molde de pan de 22–24 cm)
Tangzhong
  • 25 g harina (de la misma que usarás en la masa)
  • 120 ml leche (o agua, pero la leche da más suavidad)
Masa
  • 350 g harina de fuerza o panadera (11–13% proteína)
  • 50 g azúcar
  • 6 g sal
  • 6 g levadura seca instantánea (o 18 g fresca)
  • 120 ml leche tibia
  • 1 huevo grande (50 g aprox.)
  • 30 g mantequilla blanda en cubitos
Para pincelar
  • 1 huevo batido con 1 cda de leche
Preparación:
1. Tangzhong
En una olla mezcla la harina con la leche fría (debe quedar sin grumos). Cocina a fuego medio batiendo hasta que espese como una crema suave .
Retira y deja enfriar (puedes cubrir con film para que no forme costra).

2. Masa
En un bol grande, mezcla la harina, azúcar, sal y levadura. Añade el huevo, el tangzhong frío y la leche tibia. Amasa (a mano o con batidora con gancho) 10–15 min hasta que la masa esté elástica. Incorpora la mantequilla poco a poco y sigue amasando hasta que la masa quede lisa, brillante y pase la prueba de la membrana (se estira sin romperse fácilmente). Coloca la masa en un bol engrasado, tapa y deja leudar 1h–1h30, hasta que doble su tamaño. Desgasifica suavemente y divide la masa en 3 partes iguales. Estira cada parte en óvalos, enrolla en forma de cilindro y colócalos en el molde engrasado uno al lado del otro. Cubre y deja reposar 45–60 min, hasta que casi llegue al borde del molde.
3. Horneado
Pincela con la mezcla de huevo y leche. Hornea en horno precalentado a 175 °C por 30 min (si se dora demasiado rápido, cúbrelo con papel aluminio). Deja enfriar sobre rejilla antes de cortar.

Consejos
Si usas harina chilena común (9–10% proteína), el pan saldrá rico pero más bajo y no tan esponjoso como se supone deberia ser. Busca una harina con 13 % de proteina.
El pan se mantiene suave por 2–3 días gracias al tangzhong.
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